Uno de los peligros de militar en Ciutadans, en Cataluña, es que te acaben llamando fascista. Un término que, en España, se utiliza muy a la ligera, con muy poco conocimiento y que, generalmente, describe mejor a la persona que emite el exabrupto que a la persona que lo recibe. Hace unas horas, dando una vuelta por Facebook -esa red social tan de moda- me he encontrado con un grupo en el que califican a Albert Rivera y al conjunto del partido en el que milito, de colectivo fascista. Por supuesto, se trata de un grupo conducido por nacionalistas, o dicho de una forma que me gusta más, por integristas del pueblerinismo catalanista.
Pero que un grupúsculo de nacionalistas considere fascistas a los miembros de un partido político porque se opone al nacionalismo puede servir para hacerse una idea de hasta qué punto existe una distorsión del concepto de fascismo por estos lares. Si atendemos al fascismo, vemos que unas de sus características destacables es su nacionalismo, una ideología que Ciutadans rechaza por reaccionaria y que, sin embargo, si se puede encontrar en partidos como ERC, PSC o Iniciativa, por citar a aquellos que van de izquierdas por la vida.